La aproximación conceptual y espacial de este apartamento de descanso, ubicado dentro de un edificio emplazado frente a la Bahía de Acapulco, partió de la idea de realizar una intervención arquitectónicamente enriquecedora a pesar de que las condiciones propias de la envolvente únicamente permitían trabajar al interior del edificio y limitaban las posibilidades expresivas del proyecto. En el marco de estas limitaciones, se buscó establecer una clara diferenciación entre las áreas públicas y privadas sin perder la apertura necesaria para disfrutar de las vistas hacia la bahía.
Como eje estructurador de esta dicotomía programática, un corredor conecta de manera ininterrumpida el acceso con la terraza. Flanqueado por dos canales de piedra bola, este eje divisorio se reforzó con un par de elementos contrastantes que articulan el sutil y respetuoso diálogo entre los espacios públicos y privados: un volumen monolítico de madera oscura que alberga el cuarto de televisión y una barra elaborada de vidrio esmerilado traslúcido.
En el sentido longitudinal, el apartamento remata con una espectacular terraza elaborada enteramente de boleo de mármol y equipada con un jacuzzi al aire libre. Concebida como una suerte de extensión espacial del interior, la terraza matiza la relación del apartamento con el exterior y prolonga la conectividad visual con el paisaje marítimo del Pacífico mexicano.